La andadura por la máxima competición europea de los vascos ha sido corta, pero intensa. Como premio por el cuarto puesto cosechado en la pasada Liga, el Athletic se jugaba el pase a la fase de grupos de la Champions en una eliminatoria a doble partido contra el temible Nápoles. Dicha eliminatoria se jugó en agosto, y tras un empate a 1 en San Paolo, la balanza se inclinó a favor del Athletic en un extraordinario partido de los leones en San Mamés, en el que vencieron con el resultado de 3-1.
Esa victoria dio pie a jugar la fase de grupos. El grupo que tocó a los rojiblancos se antojaba simple, en comparación con el resto. Los rivales a batir eran el Shakhtar Donetsk, el Oporto y el Bate Borisov. El primer partido se jugó en San Mamés ante el Shakhtar, acabó empate a 0, y sirvió para que los leones entedieran el nivel de esta competición. El siguiente partido, el que en mi opinión marcó el devenir del Athletic en esta liguilla, fue el jugado contra el BATE en Bielorrusia. Aunque el BATE fuera un rival inferior, el desastroso partido de los de Valverde propició una derrota ante los locales por 2 goles a 1, una gran oportunidad perdida teniendo en cuenta las sendas goleadas que recibieron los bielorrusos en los choques ante portugueses y ucranianos. Los dos siguientes partidos, ante el Oporto ambos, primero en Portugal y luego en Bilbao, se solucionaron con victorias portuguesas por 2-1 y 0-2 respectivamente. Estos dos partidos tan solo demostraron el pésimo momento que sufría el Athletic y la superioridad lusa. De esa manera, el Athletic certificaba su eliminación de la Champions League. Sin embargo, gracias a la victoria por 0-1 ante el Shakhtar en Ucrania y la de ayer ante el BATE, el Athletic se subirá al tren de la Europa League en febrero, para jugar los dieciseisavos de final de dicha competición.
El paso por esta competición ha sido sumamente decepcionante, y su máxima expresión fue el desastre de Borisov. Sin embargo, ha dejado momentos para el recuerdo, como la excelente victoria ante el Nápoles y el hecho de disfrutar de la Champions en Bilbao, algo que no pasa todos los años. Además, económicamente, el Athletic ingresara unos 8,5 millones por jugar la liguilla, 1 millón por cada victoria y medio millón por cada empate. Lo que hace un total de unos 11 millones de euros, un gran espaldarazo financiero para el club.
Ahora toca centrarse en la Copa y la Liga, pero la Europa League es una gran fuente de ilusión. De hecho, viendo el vaso medio lleno, esta competición nos da la opción de soñar con llegar lejos, mientras que el nivel de la Champions seguramente no nos permitiera avanzar mucho más.
Agur Champions, kaixo Europa League!

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