29-05-2015, 16:01 PM: Comienzo a escribir este diario en el momento que partimos hacia Barcelona, sin saber que nos deparará la gran batalla. Nuestra tierra, vestida con sus mejores galas rojiblancas se despide de nosotros, y las tropas, que bajo ningún concepto pretenden pasar desapercibidas, están muy animadas. Los cánticos y los gritos no han hecho más que comenzar.
Apenas 25 minutos después de la salida de nuestro escuadrón, que se dirige en autobús hacia el frente de guerra, y de dar el último vistazo a nuestro templo, donde otra facción de nuestro ejército apoyará en la distancia a nuestros 11 guerreros, nuestro himno, su preciosa versión de los años 50, la canción a Julen Guerrero y alguna que otra de "La Otxoa" ya han sido entonadas en repetidas ocasiones. Los gritos de alirón reflejan que esperanza no falta, pero, ¿por qué iba hacerlo? ¿Por qué no puede vencer David a Goliat?
17:50 PM: La expedición acaba de realizar su primera parada, en la Rioja. Por lo visto, ha resultado ser una parada estratégica para otros escuadrones que tiñen junto a nosotros las carreteras de rojiblanco. La ilusión, el excelente gusto musical del que ha puesto la música en el bus y los altisonantes comentarios del grupo que, demostrando un gran instinto previsor, ha venido equipado con botas de vino y botellas de kalimotxo (parece ser la poción mágica que permite al pequeño ejército vasco resistir ahora y siempre al invasor...) están amenizando el viaje.
Con cada kilómetro nos llegan más noticias del resto de nuestro gran ejército, que por aire o por tierra, hoy o mañana, se dirige hacia la Ciudad Condal con un único y complicado objetivo, la victoria.
En lo referente a mí, ahora recuerdo el maldito contenido de la mochila que llevo entre las piernas, carpetas llenas de apuntes para selectividad. Para ser sincero, la conquista del Camp Nou suena como un plan mucho más apetecible.
23:20 PM: "Cantemos pues los bilbaíinitos a nuestro club con gran amor..." Parece mentira, pero las "paradas reglamentarias" han hecho que todavía nos encontremos en la carretera, algunos ya se preguntan si llegaremos antes de la final, el conductor no parece estar muy por la labor. Ahora, para volver a subir los ánimos, como no, el autobús entero vuelve a cantar. Por mi parte os confirmo que no, que no se puede estudiar en un autobús lleno de athleticzales en pie de guerra. Si has tenido la suerte de encontrarte este diario puede que cuando lo estés leyendo yo me esté ahogando entre apuntes de geografía, así que deséame suerte. Por ahora solo tengo ganas de que llegue el día de mañana, el día D, el día en que todos nos reuniremos en nuestra base en territorio enemigo, el Athletic Hiria; después, peregrinaremos hacia la casa del enemigo para 31 años después, conquistar nuestra copa. Huele a sangre, huele a sangre culé.
30-05-2015, día D, 00:30 AM: Putos peajes.
1:00 AM: La vida, con su inmensa belleza, nos ofrece una preciosa metáfora. Para reflejar las dificultades que nos encontraremos en la lucha de mañana, nos encontramos nosotros con otras. Mientras se reproduce por 18ª vez el disco de mierda, el conductor parece percatarse de que a 2 kilometros del hotel el autobús no entra por la calle. Y para continuar con la metáfora, comparándose con la manera en la que la afición llevaremos en volandas al equipo, los mossos d'esquadra vienen a escoltarnos y señalarnos el camino. Que bien todo.
31-05-2015, 01:53 AM: Sin voz, agotado, impotente, decepcionado, triste y muy muy orgulloso de ser del Athletic. El día de hoy ha sido increíble, desde la completa invasión de la preciosa ciudad de Barcelona con todas las calles llenas de camisetas rojiblancas; el espectacular ambiente del Athletic Hiria; la peregrinación al estadio con la marea de athleticzales que asustaba a los propios barceloneses hasta el Camp Nou, donde el duro mazazo de la realidad del fútbol actual no ha evitado que sin parar de animar demostremos porque somos los mejores, porque elegimos vencer menos para ganar más. Pero no se pudo obrar el milagro, el comandante Messi no lo permitió.
13:05 AM: Volvemos hacia Bilbao, el ejército bizkaitarra, del que se calculan hasta 70.000 soldados ayer en Barcelona, se retira hasta la próxima. El objetivo no se pudo cumplir pero nosotros demostramos no ser uno más, aunque no nos haga falta para seguir siendo incondicionales de nuestro equipo, esperamos volver pronto a una final (seguro que los hosteleros también lo esperan) y culminar nuestro objetivo. Ahora toca volver a la realidad

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