miércoles, 19 de agosto de 2015

Una droga increíble


He encontrado una droga increíble. Está al alcance de cualquiera, su precio no es un problema, aunque no es tarea fácil llegar a consumirla. Sin embargo, una vez que se ha procedido a su utilización habitual, comprender la realidad sin ella se convierte en algo sumamente complicado. Por ello, no dudo en decirte que su poder destructivo no tiene parangón.

Las características de ésta difieren significativamente de las del resto de las sustancias con las que puedas estar familiarizado. Y es que la peligrosidad a la que nos enfrentamos si caemos en sus redes no radica en problemas de salud ni en arruinarte tu prometedor futuro; eso sí, si no tienes cuidado, puede que lo que pierdas sea tu presente. No voy a ocultarte que es adictiva, y que su uso continuado puede tener como resultado una ligera exclusión social. De hecho, en ningún momento estoy recomendándola; nada más lejos de mi intención que promover algo como esto. Ahora bien, no me parecería justo despedirme sin mencionar algún aspecto positivo suyo. Lo más atractivo que tiene, sin duda, es su objetivo, entender, ¿pero de verdad quieres hacerlo? Piénsalo, o mejor, no lo pienses. Te advierto que puede hacerte perder el rumbo. 

Quiero suponer, y estoy seguro de que lo hago bien, que tú, querido amigo, sabrás de lo que hablo. Puede incluso que me entiendas y conozcas de primera mano los peligros que conlleva. En ese caso, ten por seguro que estaré encantado de que nos hagamos compañía en nuestra auto-destrucción. 

Estoy hablando, por supuesto, del pensar.





(PD: Escribí hace tiempo esta entrada, pero la subo a este blog ahora para tenerla junto al resto de lo que escribo, espero que os guste)

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